Llevo unos días preguntándome cuánto vale una vida, viendo cómo se puede y la pueden devaluar o entrar en una puja en la que el precio siempre va a menos. Y no, no es la mía de la que hablo aunque supongo que mi vida es del mismo modo susceptible a las rebajas. Básicamente veo que me estoy volviendo más sensible con lo que me hago más frío. Es lógico: o te proteges o caes tú también. Puede ser la edad, la experiencia (consecuencia de la anterior) o las ganas de variar pues “puñalás traperas”, separaciones forzosas y uniones interesadas no influyen tanto como quisieran. El caso es que me gusto más y gusto menos. Estáis advertidos.
Después de ver unos cuantos partiditos y puesto que sólo hay una cada 4 años aquí van mis pronósticos para la Eurocopa 2008:
- Los primeros de cada grupo serán Portugal, Alemania, Holanda y España; los segundos serán República Checa, Croacia, Italia y Suecia (más fácil en parte por el hecho de que ya se han jugado algunos partidos).
- España caerá en cuartos (sí, ya sé que eso no es pronóstico sino certeza, pero lo hará con Italia).
- La final la jugarán Portugal e Italia (que se vengará en semis de Holanda) y la ganará la primera.
En dos días tendré que cambiar lo dicho para quedar medio bien, recuerdo aún que en el mundial anterior predije que la República Checa sería el equipo revelación y quedó tercera de grupo… Quién sabe, lo mismo este año sí da la sorpresa.
Hablando ayer noche en la taberna con el Sr. Nardino, sin alcohol casi de por medio, conseguí un símil de lo que es para mí el messenger (donde digo messenger digo cualquier programilla de mensajería instantánea): el messenger es como el teléfono, el hecho de que tengas el número de mucha gente no implica tener que llamarlos a todos.
De este modo elimino de mi cabeza la presión de “este no me habla” o “a este no le hablo”. Simplemente hablaré cuando realmente tenga algo que decir, y si eso implica no hablar con alguien nunca, pues eso (no es que no quiera hablarle a alguien, no me malinterpretéis, que parece que odie a alguno).
El hecho de que pases una importante enfermedad cuyo contagio se produce por medio de alimentos intoxicados en el 99% de los casos justamente en el momento en que comes menos shawarmas desde hace años da mucho en qué pensar.
Rico shupawarma antes y después de su elaboración
Después de todo, quizá los shupawarmas no sean la causa de todo lo malo que nos rodea…
Resulta curioso que cuando más cosas tengo que contar sobre mi vida sea uno de los momentos en que menos me paso por aquí. No es que el blog sea un diario, pero si existe es por algo.
Y si hay algo novedoso en estos últimos tiempos es sin duda mi vuelta al mundo laboral, esta vez sí, con una cierta seguridad para los próximos dos años. Todo depende de que guste mi trabajo y parece ser que por ahora están satisfechos. Aún así es pronto para pensar en si habrá o no renovación. Además, claro está, el mundo te puede deparar sorpresas en forma de trabajos bien pagados y de larga duración (cosa que por supuesto difícilmente ocurrirá, no creo en los milagros). Y es que así es, bien pagado lo que se dice bien pagado… no está.
Lo mejor de todo es asegurarme vivir en Granada durante este tiempo y, más importante si cabe, tener vacaciones en época de vacaciones, cosa que ya echaba de menos. Me ha tocado septiembre, buen mes si pienso en que lo pillaré con más ganas que cualquier otro (pues cada día que pasé soñaré más con un descansito) y malo si pienso que habrá menos gente libre (con lo cual menos fiestuqui) y que trabajaré los dos meses más duros del año: julio y agosto (no podéis entenderlo a menos que os encerréis en un hospital en el que ya de por sí hay 50ºC en invierno).
A pesar de todo me gusta y mucho la idea de permanecer aquí muchos meses, acabe estresado (que lo estoy), lesionado (que lo estoy) o loco (que lo estoy). Ya veremos cómo evoluciona la cosa. Un saludo grande