Mae mía

By Damm

Tal noche como ayer, a eso de las 2 de la mañana, iba yo tan feliz dispuesto a entrar a la Mae West después del pertinente botellón en el Hipercor. Como siempre, a subir escaleras con la figura de fondo de los porteros, esos animales-sicarios-mafiosos cuya única función es sentirse más fuerte que el resto del mundo por no tener nada que perder en este país que no es el suyo.

Logotipo del lugar de los hechos

Logotipo del lugar de los hechos

La cuestión es que llegué a la entrada y me paró uno de ellos. Hasta ahí todo “normal” (aunque no lo es que no te dejen pasar porque no les caigas bien por razones que nadie puede conocer ni podrá conocer nunca). No contento con decirme: tú no, el gilipollas (sí, lo siento, me cayó mal) me echó el brazo por encima del hombro (he de decir que estoy quemado de la playa con lo cual me jodió aun más de lo que debiera joderme), me acompañó amistosamente bajando las escaleras y me comentó algo parecido (bastante parecido) a: qué asco de rumanos, ¿verdad? ¿No odias a los rumanos de mierda? ¿Llamamos a la policía?, ¿no es eso lo que quieres, que llamemos a la policía? Por supuesto yo callé, solamente le dije que no tenía nada contra nadie y me fui.

Resumiendo, ayer viví un nuevo capítulo de la chulería a la que pueden llegar estos majetes que ya, no contentos con vacilar a quien de una forma u otra les pueda vacilar, buscan boca a aquéllos que no tenemos (todavía no) la más mínima intención de, simplemente, partirles la cara. Más que nada por eso de que sean más en cantidad y aunque me duela, también en calidad física. Si no tened por seguro que otro gallo cantaría…

2 comentarios para “Mae mía”

  1. Óscar Dice:

    Yo estuve allí.

  2. Alex Dice:

    que les den mucho por culo q los gilipollas estos.

    es para no ir mas a esa discoteca. prefiero ir aun pub donde la gente sea unicamente “normal”

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